Torres del Paine, postales de otro mundo en el sur de Chile

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Picos nevados separan el cielo del imponente macizo de roca volcánica que la fuerza geológica levantó hace doce millones de años en el sur de Chile para recortar Torres del Paine del resto de la Cordillera de Los Andes.

La silueta de las montañas esculpida por la acción de los glaciares gobierna un paisaje de postales prehistóricas. Hay senderos que se abren paso en los bosques nativos de cipreses, lengas y coigües donde habitan liebres, quirquinchos, huemules, zorros y pájaros carpinteros de cabeza roja que se dejan ver solo si hay silencio.

Cuando el azul de los glaciares se entrelaza con los bosques nativos, la roca sedimentaria gobierna desde lo alto y el granito se asienta sobre el suelo, la sensación de recorrer un territorio virgen se apodera de los visitantes.

No es casualidad que en lengua aonikenk, una de las etnias que habitaron estos territorios hasta comienzos del siglo xx, “paine” signifique azul. Entre las montañas y los valles circulan lagunas conectadas por ríos, que son alimentados por el Glaciar Dixon, uno de los brazos del enorme Campo de Hielo Sur, que se extiende tanto por la Patagonia chilena como por la argentina. Azul es el cielo y con las sombras de la tarde, también se pintan de azul las montañas.

Frente a la Laguna Amarga se ingresa al parque nacional Torres del Paine que abarca una superficie de 242,000 hectáreas, forma parte de Areas Silvestres protegidas y fue declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1978.

Escenario ideal para la aventura y la investigación

La geografía agreste del parque lo convierte en un escenario ideal para la aventura y la investigación, gracias a la diversidad de ecosistemas que contiene. Las excursiones dentro del parque se multiplican según los gustos y habilidades en función del tiempo y el entrenamiento de cada uno.

Es habitual que las manadas de guanacos curiosos corten el camino de las camionetas que hacen los traslados. En el recorrido cada parada invita a descubrir un paisaje. Junto al río y la vista panorámica de las torres a los lejos, la tierra blanca sorprende tanto como saber que está integrada por láminas ancestrales formadas por bacterias que liberan oxígeno.

Dejarse llevar por las vistas panorámicas de montañas surcadas de glaciares, lagos y ríos con una multiplicidad de azules, visitar el casco de una estancia o descubrir la fauna de los diecisiete ecosistemas que la conforman son algunas de las aventuras que propone la naturaleza.

Imperdible el trekking a la base de las torres que dieron nombre al parque. Mientras se avanza por los senderos a través de las lengas es posible cruzarse con pumas, zorros, guanacos y huemules y con solo mirar el cielo se puede descubrir algún cóndor o águila. A medida que se asciende el paisaje va cambiando igual que el clima por la cercanía con el Campo de Hielo Sur y el océano Pacífico. Cuando la Torre Sur se asoma entre el paisaje montañoso con sus 2,850 metros de altura quita el aliento. El silencio invita a contemplar las Torres del Paine, el cerro Nido de Cóndor y la laguna que conforma el ventisquero Torres donde las capas superiores de la corteza terrestre se levantaron con fuerza descomunal hace doce millones de años para elevar hacia el cielo las cumbres de roca y hielo.

Geografía y paisajes para todo los gustos

Dentro del parque la diversidad de microclimas genera postales tan variadas como interesantes por los matorrales pre andinos, el bosque magallánico, la estepa patagónica y el desierto andino.

Un sinfín de ríos, lagunas y lagos formados por el deshielo de los glaciares componen la geografía del parque. Algunos de ellos como el Paine o el Grey originan saltos de agua espectaculares. Varios ríos dibujan rutas para navegar en kayak, en lanchas o catamaranes. También hay senderos en las laderas para escalar y caminos ideales para paseos en bicicleta.

Dentro del parque, según la temporada, se puede pescar salmón en los meses de octubre y abril o, en cualquier momento del año, cabalgar junto con gauchos baqueanos.

Sin salir del parque hay opciones para alojarse que van desde hoteles exclusivos, como el Explora (www.explora.com) hasta un sinnúmero de refugios y campings donde habitar directo en la naturaleza.

Gastronomía y hospedajes de ‘altura’

La Patagonia no escatima en gastronomía, la estrella es el cordero asado al palo con papas cocidas y ensalada de tomate con cebolla. Otro plato típico es el Caiquén (pato) guisado o a las brasas. Y claro, están la centolla y gran variedad de pescados y mariscos. Entre los postres, de lo más clásico es la salsa o la mermelada de calafate, una mora de la región.

La antesala del parque nacional es la ciudad de Puerto Natales, la capital de la provincia Ultima Esperanza. Ubicada a nivel del mar, la ciudad está bañada por las aguas del canal Señoret y a sus espaldas se abre imponente la cordillera de los Andes.

Casas bajas de madera pintadas de colores pasteles hacen pensar en la arquitectura inglesa. En el centro, un clásico de las tardes es el chocolate caliente con pasteles en alguno de los locales y la visita a las casas de artesanías. También se pueden recorrer los muelles de pescadores y los rastros que dejaron las tribus Aonikenk y Kawéskar. Sus alrededores están dominados por estancias centenarias que se dedican a la cría de ganado y al cultivo en forma orgánica abiertas a los visitantes.

Para saborear la experiencia de la Patagonia imposible perderse el asado de cordero al palo de Los Pioneros, preparado a la vista en un fogón mientras se disfruta la intensidad de un vino tinto chileno (www.lospioneroschile.cl)

Vale la pena alojarse o al menos visitar el Hotel Remota. Inspirado en los galpones de esquila, Germán del Sol, famoso arquitecto chileno, lo construyó y se convirtió en un emblema de la región. El edificio es una U abierta al fiordo de Ultima Esperanza que ingresa a los salones a través de unos ventanales inmensos. Además recibió el Premio Nacional de Arquitectura el mismo año de su construcción (www.remotahotel.com).

En estos paisajes del sur de Chile el contacto con la naturaleza es de una intensidad capaz de tatuar en la memoria una experiencia inolvidable.

Mas información

www.sernatur.cl, www.torresdelpaine.com

Alojamiento

Parque Torres del Paine:

Hotel Explora: Es el único hotel cinco estrellas dentro del Parque Torres del Paine. (56) (2) 206 6060 (www.explora.com)

Hotel 3 Pasos: Puerta de entrada al parque y lugar donde se inspiró Gabriela Mistral, la premio Nobel chilena, Km 38, Comuna de Torres del Payne – Patagonia, Chile, (56) (99) 644-5862, www.hotel3pasos.cl

Camping Lago Pehoé: (56) (61) 249-581 www.campingpehoe.com

Camping Río Serrano: www.campingchile.com, info@campingchile.com

Camping Laguna Azul: (56) (61) 41-1157

Puerto Natales:

The Singular: Hotel cinco estrellas ubicado en las afueras de la ciudad, en el antiguo edificio donde funcionaba un frigorífico. www.thesingular.com

Hotel Remota: Ruta 9 Norte km 1.5, Puerto Natales, (56) (2) 387-1500, www.remota.cl

Patagonia Camp: Vía Puerto Natales-Parque Torres del Paine km 74, (56) (2) 334-9255 www.patagoniacamp.com

Hostal Posada Serrano: Ideal para viajeros de presupuesto limitado. Of. Baqueano Zamora, Calle Baquedano 534, Puerto Natales, (56) (61) 613-531 www.posadaserrano.com

Publicado por http://www.elnuevoherald.com/

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