Patagonia Sur, el nuevo y turístico Pumalín

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MIKAELA tiene 10 años y es la única estudiante de la escuela de Melimoyu. Su abuela es la única profesora. Su abuelo – a quien Mikaela acompaña siempre- es el encargado de trasladar a los turistas, científicos y conservacionistas desde el aeródromo hasta el muelle, en los escasos dos kilómetros de camino que existen, porque, para llegar e irse de Melimoyu, hay que usar obligatoriamente avión o barcaza.

Este es un lugar que muy pocos conocen. De hecho, es posible que estos últimos años haya sido pisado por más ciudadanos estadounidenses que chilenos, quienes empezaron a llegar desde 2007, cuando aquí comenzó la iniciativa de Patagonia Sur. La empresa vio en este poblado de 25 personas, ubicado en el Golfo del Corcovado, uno de los ecosistemas más valiosos del país y enfocó todos sus esfuerzos en la conservación del lugar, cuya vegetación es tan tupida, que no ha permitido la construcción de caminos ni carreteras. Un lugar donde conviven pumas, zorros, pudúes y a sus costas llegan las ballenas azules cada primavera, para dar a luz a sus crías. Un santuario natural que no sólo es visitado por oceanógrafos, ornitólogos o micólogos, sino que también por turistas de todo el mundo, que no escatiman en gastos para llegar hasta acá.

Pero ¿cómo este rincón perdido del sur del país llegó a convertirse en un punto turístico y de estudios científicos a nivel internacional? Para explicarlo de manera simple, Patagonia Sur es una entidad privada que vendría a ser como un nuevo Pumalín, comprando diferentes ecosistemas para su conservación y su creador, Warren Adams, es algo así como Douglas Tomkins, pero con una marcada diferencia: Adams ve la conservación como un negocio.

Todo partió en 1996, cuando Adams desarrolló PlanetAll.com, una de las primeras redes sociales de internet, la que luego fue comprada por Amazon.com en US$ 100 millones. Con ese dinero en su bolsillo, el emprendedor se dedicó a viajar por el mundo, pero la Patagonia cautivó particularmente su corazón. Años después, creó la empresa y adquirió propiedades en Melimoyu, Caleta Tortel, Jeinimeni (al sur de Chile Chico) y Valle Los Leones (cerca del Lago General Carrera), en la Región de Aysén, además de Lago Espolón y Valle California, en la de Los Lagos. En total son 60.000 hectáreas, ahora administradas con capitales chilenos y estadounidenses, que se financian de actividades como emisión de bonos de carbono, consultorías, desarrollo inmobiliario autodenominado como «ecológico y limitado» y del turismo. Para esto último, en sus propiedades de Melimoyu y Valle California creó los Patagonia Sur Wilderness Lodges, con actividades outdoor y alojamiento exclusivo. Hasta el año pasado, a estas instalaciones sólo se accedía a través de una membresía en un club privado, pero a partir de esta temporada -que dura hasta el 28 de abril- los lodges están abiertos al público.

Explorando a lo grande

Definitivamente, llegar hasta Melimoyu no es una aventura barata. El valor de un programa de siete días (que también incluye estadía en Valle California) es de US$ 5.800 (US$ 3.600 para socios). Claro, la estadía es toda una experiencia. Desde navegación en los fiordos hasta impresionantes circuitos de trekking en sus bosques húmedos, tan tupidos y pantanosos que en muchos casos se puede avanzar sólo a través de pasarelas, están entre las posibildades de los visitantes. Incluso, mucho más: se puede realizar una travesía en helicóptero hasta el glaciar del volcán Melimoyu, y disfrutar ahí de un almuerzo gourmet y recorrer senderos que permiten ver los hielos milenarios a centímetros de distancia. O realizar un safari fotográfico a través de los fiordos en busca de las ballenas azules, siguiendo las rutas trazadas por los oceanógrafos. Sea cual fuere la preferencia, de vuelta lo estará esperando el hot tub caliente en la terraza de la casona de la propiedad, que antiguamente pertenecía a los colonos de la zona.

Pero el viaje no culmina ahí. A través de un vuelo en avioneta se llega hasta Valle California, una propiedad ubicada en el sector cordillerano cercano a Palena, que presenta un paisaje completamente diferente, con ríos, montañas y bosques de altura, por lo que las actividades a realizar aquí serán pesca con mosca, mountainbike, cabalgatas y rafting. Aunque la mayoría de las miradas se las llevan su curioso sistema de alojamiento: los yurts, tiendas de campaña como las que usan los mongoles en las estepas de Siberia. Pero, claro, en este caso, con todo el lujo incluido.

Posteado en: http://www.latercera.cl

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