El pingüino Rey va por la reconquista de Tierra del Fuego

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“Hasta ahora los hemos visto sólo en Bahía Inútil (Tierra del Fuego), pero puede haber pingüinos Rey en otros lugares cercanos también”. La sentencia es de Manuel Marín, ornitólogo y uno de los autores de una reciente publicación sobre la distribución de esta especie, donde los investigadores dan cuenta de una colonia en proceso de formación que se asentó en la ribera sur del Estrecho de Magallanes. Del pingüino Rey, el segundo en tamaño después del Emperador, se dice que es un de los más hermosos por la coloración amarilla y naranja en su cabeza y cuello. También es uno de los más difíciles de ver, porque vive en islas subantárticas de difícil acceso. Eso, hasta ahora.

Según el estudio, las últimas observaciones, entre junio de 2011 y febrero de 2012, mostraron que en esa temporada por primera vez hubo apareamiento, puesta de huevos y eclosión de crías en Tierra del Fuego, lo que constituye el primer indicio de la formación de una colonia de esta especie para Chile. Para confirmarlo aún hay que esperar, porque para asegurar el asentamiento en un sitio, el pingüino Rey necesita conocer el éxito reproductivo de un ciclo completo, lo que puede demorar unos años. Pero algunas actitudes han dado a entender a los investigadores la intención de establecerse ahí: se ha observado a una parte de su población adentrándose entre 200 y 500 metros hacia la estepa, algo que caracteriza a la colonia que habita las islas Malvinas.

Recolonización

La presencia del pingüino Rey en este sitio no es nueva. Por eso, puede interpretarse como un intento de recolonizar un área que históricamente ocupó. Los registros arqueológicos indican que el pingüino Rey frecuentó las costas del Estrecho de Magallanes y Tierra del Fuego hace siglos. De hecho, la primera vez que se incluyó a Chile en la literatura científica fue en 1781. Se han encontrado restos óseos en lugares como el istmo de Brunswick, Bahía Inútil y en el Archipiélago Wollaston, y la explicación más probable es que eran alimentos de los kawéskar, selk’nam (onas) y yámanas.

El punto es que aún es imposible poner fecha a esos restos. Marín está gestionando recursos para someterlos a pruebas de Carbono 14 y así determinar hace cuánto estas aves estuvieron en esas tierras. “Si los restos datan de muchos años, eso dice que posiblemente hubo una colonia ahí, no creo que hayan sido sólo visitantes que han estado por tanto tiempo”, explica el ornitólogo.

Lo que sí está claro es la razón de por qué se marcharon: la caza. Tal como las focas, lobos y ballenas, los pingüinos eran perseguidos a finales de 1800 y principios de 1900 buscando su aceite, usado como combustible.

¿Qué explica este repoblamiento? Hay varios factores. Una de las explicaciones más probables es que los pingüinos provengan de las colonias de las islas Malvinas y Georgias del Sur, donde la población ha crecido exponencialmente. Datos recientes señalan que la colonia más numerosa, asentada en la reserva natural Volunteer Point, en las Malvinas, llega a más de mil individuos. “Voy mucho a las islas Georgias del Sur y Malvinas, y la población de esta especie ha crecido en particular en los últimos ocho o 10 años, lo que ha hecho que los individuos juveniles busquen otros lugares donde asentarse. Incluso se está dando la formación de nuevas colonias y la expansión de otras. Esta hipótesis de la sobrepoblación es bastante probable”, explica Marín.

Aunque más cercano a la especulación, advierte el investigador, otro factor puede ser la memoria genética: en los alrededores del sector donde está formándose esta colonia se han encontrado algunos restos arqueológicos que confirman su presencia histórica. Y lo otro es la prohibición de su caza.

Otro indicio que apunta a la posibilidad de que se establezcan en Tierra del Fuego es lo que ocurrió en isla Macquarie, Australia. Hace casi cien años, los comerciantes de grasa llegaron a esta deshabitada isla, ubicada entre Nueva Zelanda y la Antártida, e hirvieron a millones de pingüinos para extraer aceite para lámparas. Era 1919 y esta matanza dio pie a una campaña internacional contra la cacería de estos pingüinos cuando apenas quedaban unos cuatro mil ejemplares. El año pasado, los científicos dijeron que la diversidad genética de la población ya es cercana a los niveles previos a la multitudinaria cacería. “La población fue extinta por cazadores y los datos muestran que las colonias se recuperaron. Tengo fe en que acá va a pasar lo mismo y vamos a tener una colonia en Tierra del Fuego”, dice.

La familia dueña de esos terrenos creó en el lugar el Parque Pingüino Rey. La Wildlife Conservation Society Chile asesoró en esta iniciativa para evitar impactos en las aves. Hoy existe un sendero demarcado (hay una distancia mínima de 20 metros con los pingüinos), un guardaparques las 24 horas y un programa de monitoreo. “Hoy se está trabajando en un plan de turismo en intereses especiales para aves marinas”, aclara Alejandro Vila, coordinador del Programa Marino de WCS. Lo concreto es que, de asentarse en Bahía Inútil, esta sería la única colonia de esta especie en territorio nacional.

por José Miguel Jaque

Posteado en: http://diario.latercera.com

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