Cómo es la nueva ruta del Palena

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Llegar hasta Puerto Raúl Marín Balmaceda no era fácil: una carísima avioneta que parte en Chaitén, una costosa lancha que navega el río Palena o un sacrificado viaje en barcaza desde Puerto Montt a través de los fiordos. Definitivamente, este pequeño islote -de sólo 350 habitantes-, de casas dispersas y calles de arena, era privilegio de pocos. Eso, hasta enero pasado, cuando comenzó a mostrarse, porque se inauguró el camino que se desprende de la Carretera Austral y se interna hacia la costa, poniendo al alcance de viajeros uno de los más bellos paisajes del sur. Decidimos hacer el recorrido.

Todo comienza en La Junta (360 km al sur de Puerto Montt, luego de pasar Chaitén). Tal vez no haya otro lugar en Chile con un nombre y un lema tan hospitalario: el pueblo del encuentro. Pero lo cierto es que se le conoce así porque acá se unen los dos principales ríos del lugar, Rosselot y Palena. Así y todo, su nombre cumple las expectativas, con lugareños amables y ubicación privilegiada que le ha permitido convertirse en el corazón de la Cuenca Palena-Queulat.

La Junta tiene unos mil habitantes y cuenta con servicios básicos (posta, Carabineros, teléfono, internet, restaurantes, combustibles, hosterías). Desde aquí se puede acceder a lugares tan fabulosos como Lago Verde, el Parque Nacional Queulat o las Termas de Puyuhuapi. O sólo encantarse con su entorno realizando caminatas, cabalgatas, tranquilos paseos en canoas por el Palena o un programa de pesca (Hotel Espacio y Tiempo,www.espacioytiempo.cl).

Luego vienen los 75 kilómetros de la ruta, que parecen poco, pero es importante considerar que es un camino de ripio, así es que el tiempo de viaje se duplica frente a uno asfaltado.

Lo primero que llama la atención es la geografía. Acá la Cordillera de los Andes no se encuentra hacia el Este, como en el resto del país, sino que estamos situados sobre ella -por eso mismo la ruta es sinuosa-, aunque su altura es mucho menor y en sus ladera predominan los saltos de agua y el color verde.

Sin exagerar, en cada kilómetro hay algo digno de fotografiar. Es de las zonas menos intervenidas del país y acá se puede respirar a tierra de pioneros y Patagonia pura, de esa donde escasean las construcciones, los bosques están tapizados de musgos y líquenes y el turismo es sinónimo de aventuras.

Poco antes de llegar, hay que tomar un balseo de cinco minutos por el río Palena, fiel compañero de casi todo el trayecto. El balseo tiene tres horarios (8-10, 12-14 y 18-20 horas).

Puerto Raúl Marín Balmaceda está rodeado de aguas dulces y saladas, por lo que no es de extrañar que la actividad principal sea la pesca. Por un lado, está el río Palena y su delta, por otro, el fiordo Pitipalena, el canal de Garrao y al frente, el Golfo Corcovado.

El mejor lugar para alojar es el Fundo Los Leones Lodge, encantador refugio con cómodas habitaciones, hot tub para reponerse tras una excursión y el mejor patio trasero: el fiordo Pitipalena, que permite ver toninas, aves y, al bajar la marea, una enorme playa que merece ser explorada. ($ 90.000 , www.fundolosleones.com).

Los cambios de marea y el viento son decisivos a la hora de embarcarse por alguno de los canales o ríos del sector. Un buen paseo es dar toda la vuelta a la isla ($ 55.000 para dos), comenzando por el canal Garrao, para luego seguir por el Palena y avanzar hasta el mar. Se pueden visitar loberías, donde se identifican los enormes machos rodeados por su harem y una que otra cría. Los dejamos atrás para ir en busca de toninas, los delfines más abundantes del sur chileno. Con algo de suerte podrá verlas buscando alimento o dar sus saltos y piruetas, un gran espectáculo.

Además de la fauna y los buenos paisajes, hay otro elemento importante en esta zona que es muy probable que lo acompañe, a lo menos, un día de su recorrido: la lluvia, parte esencial del paisaje, ya que gracias a los cuatro mil milímetros anuales de agua caída existe una enorme diversidad de recursos de agua y bosques casi impenetrables. Pero no se asuste, aquí la lluvia invita a disfrutar esa otra Patagonia que se hace alrededor de una cocina a leña, un buen mate y una tarde jugando truco.

por Evelyn Pfeiffer, para el suplemento de Tendencias

Posteado en: http://www.latercera.com

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